Capítulo 32

A la mañana siguiente estaba rebosante de energía. Madrugué más que si hubiera tenido que ir a trabajar. Me duché, me puse un chándal y salí a hacer footing. Corrí, sin pensar como si mi vida dependiera de ello. Improvisé como me había enseñado Mike. Mis pasos me llevaron a Central Park que todavía dormía. El sol se atisbaba entre los rascacielos que parecía que intentaran rozar el cielo. Gente como yo, haciendo footing entraban y salían de Central Park. Gente que trabajaba los fines de semana. Paseantes de perros. Turistas madrugadores. Trabajadores del lugar. Parejas, familias, amigos, gente solitaria. Todo tipo de personas. No me extrañaba el mote de ``La ciudad que nunca duerme´´.
Corrí sin detenerme. Rodeé Central Park tres veces y luego salí en dirección a mi casa, también corriendo. Llegué, me cambié de ropa y me puse a limpiar. En menos de una hora todo estaba como los chorros del oro. Salí a comprar alimentos para preparar la comida de ese día. Compré espaguetis y salsa siciliana y también bebida. Subí a casa. Pensé que hacer a continuación. Tenía todo el día por delante y nada que hacer. ¿Llamaba a Mike para quedar? Bueno, a esa hora seguiría dormido. Lo llamaría después de comer a ver si podía quedar.
Encendí el televisor y puse la MTV. Estaban echando un programa de tuneo de coches que me entretuvo bastante. Para cuando acabó estaba hambrienta así que comencé a preparar la comida. Sintonicé la radio y empecé a canturrear en inglés. Sonaba Welcome to my life de
Simple Plan:
Do you ever feel like breaking down?
Do you ever feel out of place?
Like somehow you just don't belong and no one understands you
Do you ever wanna run away?
Do you lock yourself in your room with the radio on turned up so loud so that no one hears you screaming.
Adoraba esa canción, como casi todas las de Simple Plan. El agua empezó a hervir y coloqué en la pota los espaguetis. Me senté a seguir cantando mientras esperaba que la comida estuviera lista. Unas cuantas canciones después los espaguetis estuvieron preparados, solo faltaba echarles la salsa. Comí y nada más terminar cogí mi Blackberry para llamar a Mike. ¡Mierda! Me había quedado sin batería. La conecté al cargador, impaciente. En cuanto tuve suficiente batería busqué el número de Mike. En cuanto lo localicé, marqué. Al cuarto bip, cuando ya comenzaba a impacientarme, su voz se escuchó al otro lado del teléfono.
-¿Abril?-sentí un escalofrío cuando pronunció mi nombre. Lo hizo de una forma diferente que no soy capaz de explicar. Me percaté de las ganas que tenía de verlo. Me moría por verlo.
-Hola, Mike.
-Humm… Hola.
-Te llamaba por si te apetece quedar esta tarde…-dejé la frase sin acabar, esperando su respuesta.
-Vale. ¿A dónde te apetecería ir?
-Me da igual-``con estar contigo me basta´´, pensé.
-Entonces, improvisaremos, como la otra vez-sonreí-¿A qué hora quedamos?
-¿Estás libre ya?-me moría por verlo.
-Sí, ¿en una hora y cuarto te paso a buscar?
-Perfecto.
-Adiós. Un beso-¿de cuáles? Esperaba que en los labios.
-Chao. Otro-en los labios que conste.
Colgamos al mismo tiempo. Fui a cambiarme. Sí, todavía faltaba algo más que una hora pero no podía quedarme diez segundos quieta en el mismo sitio. Miré por la ventana. Hacía bastante sol. Me decidí por unos pantalones negros, bastante finos y por una camiseta azul (del color de los ojos de Mike) con mis sandalias romanas. Busqué las gafas de sol. ¿Dónde las había guardado? Ah, en el bolso negro. Las saqué y las guardé en el bolso vaquero que había elegido para esa tarde. Me senté en el sofá y encendí la televisión. Estaba tan nerviosa que ni me enteré de lo que estaba viendo. No paraba de mirar el reloj. Los minutos me parecieron horas. Al fin sonó el timbre. Corrí a abrir.
-¡Ya bajo!-no le dio tiempo a decir nada porque yo ya había colgado el auricular.
Cogí el bolso y me acerqué al espejo del baño a revisar mi aspecto. Me coloqué las gafas de sol en la cabeza, apartando mi pelo de los ojos. Abrí la puerta y llamé al ascensor. Bajé. Mike me esperaba en la puerta, sonriente, guapo.
-Hola-dijo.
No resistí a la tentación. Me acerqué y lo besé en los labios, dulce, cariñosa.
-Hola-susurré a su oído.
-¿No me llevas antes a cenar?-bromeó.
-Humm…. En todo caso a merendar, casi a comer-le seguí la broma.
-¿Te apetece ir a merendar?-preguntó.
-Vale, pero más tarde. Paseemos-le di la mano y comenzamos a andar.

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6 Responses to Capítulo 32

  1. es tan.. PERFCETO!:D
    ME ENCANTA^^
    SIGUE ASÍ(:
    Muuakk:3

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  2. Te sigo, me encanta tu historia^^
    Pásate por mi blog si tienes tiempo y échale un vistazo a ver qué te parece, me haría mucho ilusión :D!
    Un besazo! no dejes de escribir, lo haces GENIAL (;

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  3. Genial!!! Me encanta esta historia... :P jejej Besos!!

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  4. Me alegro de que estén juntos, ya iba tocando. Un beso y enhorabuena una vez más por esta historia, te está quedando genial ;)

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  5. mmm...pues a mi algo me huele mal....nose...a ver que pasa...

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