Capítulo 22

El viaje en metro no duró mucho y enseguida nos bajamos en la estación más cercana a Long Island. Subimos las escaleras veloces, intentando librarnos del calor del subsuelo pero, cuando por fin ascendimos a la superficie nos golpeó un soplo de aire caliente que casi me deja sin respiración. Nueva York, a esa hora era como un horno. Caminamos por las calles, Mike y yo delante y Jake y Rachel cerrando la marcha. Le pregunté a Mike cuanto camino había hasta la playa y él me dijo que una media hora o así. Me moría de ganas de ver el mar. El mar de Nueva York que en verdad era el mismo que veía desde Barcelona. Seguimos caminando en silencio hasta que atisbé a lo lejos la playa. Era enorme, de arena blanca y mar azul claro. Me detuve unos instantes a observar el paisaje. Era muy bonito, hermoso. Aceleré para alcanzar a Rachel, Jake y Mike que ya iban unos pasos por delante de mí.
-¿Te gusta la playa?-Mike rompió el silencio.
-Sí, es preciosa. Echaba de menos el mar-dije. Comencé a explicarme-En Barcelona iba muchas veces al paseo marítimo a ver el mar. Me gustaba.
Mike sonrió, pensativo. Rachel y Jake comentaron algo en voz demasiado baja como para que escuchara algo y comenzaron a reírse. Parecían disfrutar de su mutua compañía. Me giré y ambos volvieron a estallar en carcajadas. ¡Quién sabía de que se reirían!
-Ey, chicos-Rachel y Jake pararon unos instantes de reírse y lo miraron-¿Podéis dejar de hacer el imbécil? ¡Parece que acabáis de salir de un manicomio y como sigáis así os van a meter en uno de verdad!-volvieron a estallar en estruendosas carcajadas-Recuérdame que la próxima vez vengamos solos-dijo dirigiéndose a mí.
-Tranquilo, lo haré-continuamos bromeando un rato más hasta que llegamos a la playa y tuvimos que buscar un sitio cómodo en la cálida arena.
Nada más llegar me descalcé dejando que mis pies pisaran la cálida y suave arena. Caminamos por la playa hasta que encontramos una zona en la que no había demasiada gente. Nos quitamos la ropa y extendimos las toallas. Rachel y yo nos echamos crema solar y nos tumbamos a disfrutar de los cálidos rayos del sol. Mike y Jake fueron a jugar al voleyball con la pelota que Mike llevaba en la mochila. Nos preguntaron si queríamos ir pero ambas nos negamos.
-Jake es muy amable ¿verdad?
-Sí, me cae bien-contesté.
-Yo creo que… Umm no sé como decirlo-se echó a reír.
-¿Qué crees?-lo dije suspicaz, no tenía ni idea de lo que pudiera estar pensando.
-Creo que me gusta-lo soltó de golpe, después de mirar que ni Mike ni Jake anduvieran por allí.
-¿Jake?-no esperaba que me dijera eso.
-Sí, ¿te parece raro que me guste?-noté que se estaba divirtiendo con nuestra conversación.
-No, pero… Es raro.
-¿Raro? Jake es muy divertido.-sonrió.
-¡Cómo se entere Mike...! Te va a echar una buena bronca-solo entonces reparó en la posibilidad de que su hermano mayor se enterara.
-No le dirás nada ¿verdad?
-No, tranquila-le sonreí y ella se relajó.
Permanecimos calladas hasta que Mike y Jake volvieron y se tumbaron un rato en las toallas. Le pregunté si querían ir a dar un paseo pero Rachel se me adelantó y dijo que iríamos nosotras dos solas. Asentí y nos marchamos. Caminamos por la orilla dejando que la fría agua salada acariciase nuestros pies descalzos.
-Oye, ¿a ti te gusta mi hermano?-se paró para mirarme.
-Claro, es un gran amigo y lo paso genial con él…
-Pero ¿sientes algo más por él?-me interrumpió y me paré a pensar. ¿Sentía algo por Mike? No, eso era imposible.¿O no? Era mi amigo. No supe que contestar.
-No lo sé… Creo… que… solo es mi amigo ¿por?
-Es que me pareció que antes lo mirabas de una forma… Ummm...… peculiar-me sonrió pero me había dejado pensativa.
Caminamos en silencio, disfrutando del agua marina. Cuando nos cansamos volvimos hacia las toallas a preguntarles a los chicos si les apetecía bañarse. Ellos dijeron que sí y acercamos las cosas a la orilla para tenerlas vigiladas. Me metí poco a poco en el agua aunque, Rachel me salpicó toda. Di unas brazadas mar adentro combinando nadar en la superficie y nadar bajo ella. Mike había traído el balón y nos pusimos a jugar al voleyball. No era demasiado mala en el deporte pero tampoco se me daba genial. Jugamos una partida de chicas contra chicos. Ganaron ellos pero por pocos puntos. Permanecimos bastante tiempo en el agua. Nos dispusimos a jugar la revancha. La pelota cayó lejos y me ofrecí para ir a buscarla. Estaba cerca de una pareja. Desde lejos no puede saber como eran pero, a medida que me fui acercando los distinguí mejor. La pelota flotaba a su lado sin que ellos demostraran intención de lanzármela. De cerca, los distinguí mejor. Ella, rubia, alta, guapa. Él, moreno, guapo, Diego. ¡No, otra vez no! Barajé la posibilidad de dar media vuelta y volver sin la pelota pero los demás me estarían mirando en esos instantes. Cogí aire y me acerqué a ellos. Diego se dio cuenta de mi presencia y se quedó pettrificado.
-¿Me la pasas por favor?-me miró como si no entendiera pero cogió la pelota entre sus manos.
-Hola, se suele saludar-estaba tenso.
-Hola ¿me la das ya?-me estaba mostrando arisca.
-No, quiero hablar contigo-me miró a los ojos, fijamente.
-Pues yo no quiero hablar contigo-aparté la mirada.
-Entonces me escuchas-estaba muy decidido.
-Mira, Diego, déjame en paz-quería echarme a llorar de impotencia- Dame la pelota, me voy y ambos hacemos como si no nos conociéramos ¿ok?
-No, te conozco. Eres mi amiga…
-Era tu amiga-lo interrumpí- Por favor no me estropees el día.
-¿Eso es lo que estoy haciendo, estropearte el día?
No contesté, solamente agaché la cabeza evitando su mirada. Rachel, Jake y Mike se acercaron.
-¿Alana?-era la voz de Jake.
-¡Jake! ¡Cuánto tiempo!-se abrazaron.
Mike, Rachel, Diego y yo estábamos flipando.
-¿Os conocéis?-Diego estaba hablando con su novia.
-Sí, él es mi primo-señaló a Jake.
Me quedé de piedra. Mike se acercó y le quitó el balón de las manos a Diego. Diego no supo que hacer y, simplemente, no dijo nada. Jake y Alana empezaron a hablar y los demás dejamos de prestarles atención.
-Bueno, ¿vas a hablar conmigo?-Diego siguió insistiendo.
-¡Tantos millones en esta ciudad y siempre acabo encontrándome contigo!-gemí.
-Abril, no seas así…-puso cara de ``soy bueno y nunca he roto un plato en mi vida´´ pero ambos sabíamos que no era así.
-¿Qué no sea como? ¿Qué cambie para caerte bien? No pienso cambiar por ti ni por nadie.
-No te estoy pidiendo que cambies, quiero que todo vuelva a ser como antes.
-Diego, tienes que entender que nada volverá a ser como antes-en ese momento acudió a mi mente la canción de El canto del loco. Suspiré.
Mike y Rachel debían de estar alucinando. Entre Alana y Jake y Diego y yo… ¡Vaya espectáculo debíamos de estar montando!
-Pero… no es todo como tú piensas…
-Bah, déjame en paz- me di media vuelta dispuesta a alejarme pero su mano me retuvo-¡Suéltame!
Mike se iba a meter pero Rachel lo detuvo, le susurró algo al oído y, él, aceptó de mala gana.
-Tenemos que hablar.
-No, todo quedó solucionado en aquella cafetería.
-¿Quieres escucharme de una vez?-callé a regañadientes-Quiero cambiar, lo estoy intentando.
-¡Oh, vamos Diego! ¡Qué típico! ¿En que película lo viste?-me reí.
-Mira, lo estoy intentando de verdad pero tú haz lo que quieras. Tú te lo pierdes-mostró intención de soltarme pero me sujetó unos segundos más-Pero si te arrepientes, ya sabes como y donde encontrarme.
Asentí y me marché. Estaba confusa, Mike me gritó que esperara pero no le hice caso y Rachel vino detrás de mí.
-¿Estás bien?
Asentí aunque no estaba para nada bien. Estaba tan confusa otra vez. ¿Qué quería decir con eso de que intentaba cambiar?
-Vamos hacia la toalla-Rachel me guió en la dirección de nuestras cosas abandonadas. Cogimos las toallas y nos tumbamos.
-¿Abril?
-¿Si?-permanecí con los ojos cerrados.
-¿Puedes contarme lo que ha pasado?
Tomé aire antes de comenzar con mi relato. Se lo expliqué todo. ¿Si Mike lo sabía porque ella no? Ya daba todo igual. No me interrumpió. No le conté lo de que Diego estaba con Alana para conseguir la beca de la Universidad pero le dije todo lo demás. Me compadeció y dijo que estaba ahí para cuando lo necesitara.
Mike y Jake volvieron al cabo de un rato. Se tumbaron en sus toallas y no abrieron la boca. Luego, decidieron ir a bañarse pero yo les dije que me quedaba en la toalla. Rachel insistió en que fuera y que acabásemos el partido de voleyball pero me negué rotundamente. No pasó mucho tiempo hasta que volvieron y decidimos marcharnos de nuevo a Manhattan. Caminamos hasta la estación. No sé muy bien de que hablamos porque yo estaba ausente. En el metro me senté al lado de Mike que comenzó a hablarme:
-No estés así por ese. Siempre que lo ves acabas así-me señaló de arriba abajo.
-¿Mojada?-interrogué. Me obligo a sonreírle.
-Sabes a lo que me refiero-lo dijo en tono de reproche pero parecía algo más alegre al ver que sonreía.
En media hora estuvimos de nuevo en la estación de metro de Manhattan donde nos despedimos de Jake. Mike y Rachel me acompañaron a mi casa donde nos despedimos.
¡Uff! Qué día más largo. Nada más entrar en casa me metí en la ducha pensando que Diego podía hacer lo que quisiera. A mí ya no me importaba nada. O casi nada.

Bookmark the permalink. RSS feed for this post.

2 Responses to Capítulo 22

  1. No se porqué me da que Diego va a cambiar...
    Esta genial, sigue así :D
    Espero el próximo y gracias por pasarte siempre a comentar mi blog :)
    Besos

    ResponderEliminar
  2. yo voy leyendo a mi ritmo :) me encaaantaaa!!!!!!!!!! ;)

    ResponderEliminar

¡Hola! Alguien que se acuerda de comentar y hacerme feliz :) ¡¡Recuerda confirmar que no eres un robot!! xD
PD: Agradeceré tu comentario mientras no sea spam.

Search

Swedish Greys - a WordPress theme from Nordic Themepark. Converted by LiteThemes.com.