Capítulo 5

El aeropuerto de John F. Kennedy era bastante más grande que el aeropuerto del Prat en Barcelona. Había tantísima gente que si te quedabas parado en un sitio eras arrollado por una marea de gente atareada, gente rica, gente humilde, gente que estaba allí esperando familiares, de vacaciones o por trabajo…
Recogí mis maletas y busqué un taxi que me llevara a Manhattan. La noche era bastante cálida pero no tanto como en Barcelona. Desde el taxi llamé a mi familia para decirles que había llegado y que les llamaría por la mañana ya que me encontraba agotada. El viaje duró alrededor de media hora y en la puerta del edificio donde viviría me esperaba el dueño del apartamento que me daría las llaves y firmaríamos el contrato.
El edificio era color gris con amplios ventanales y 12 pisos sin incluir el ático que era el piso que había alquilado por ser el más barato y estar desocupado y aunque no era muy grande para mi sola me llegaba.
Firmamos rápido, me entregó las llaves y me deseó una buena estancia en Manhattan. No me acompañó a ver el piso porque era más de medianoche y al día siguiente tenía que trabajar. Llamé al ascensor y subí al ático. Abrí la puerta de mi apartamento y me encontré con un pequeño y sencillo recibidor, pintado de color amarillo claro, con una mesita para dejar las llaves y un perchero de madera clara.
A la izquierda del recibidor había dos puertas y a la derecha, otras dos. Tras dejar las llaves y el abrigo en el recibidor me dirigí a la primera puerta de la izquierda. Era un pequeño baño de baldosas, azul claro,con un espejo, una ducha y un armarito para las toallas.
La siguiente puerta era la que conducía a la cocina. Era una estancia luminosa, pintada en tonos cálidos. En la pared de enfrente a la puerta se encontraba un amplio ventanal. En el centro de la estancia había una mesa con 4 sillas de madera de pino en color blanco. A la derecha de la mesa estaban la lavadora y la nevera. La cocina de inducción estaba a la izquierda de la mesa.
Salí de la cocina y fui a la primera puerta a la derecha del recibidor. Era el salón. Las paredes estaban pintadas de un tono verde muy claro que hacía juego con el sofá de tres plazas que se encontraba enfrente al televisor. Había un par de cuadros en las paredes pero no reparé mucho en ellos. La ventana tenía las, también verdes, cortinas echadas pero yo las descorrí para admirar la vista que tenía desde el salón. Era magnífico. Todas aquellas luces de coches y edificios que brillaban como estrellas en ese cielo oscuro .Permanecí admirando todo ese esplendor durante unos minutos y después fui a ver mi habitación.
Era de color azul claro, uno de mis colores favoritos y poseía un armario empotrado, una cama con la funda de flores azules y blancas, una pequeña butaca tapizada en color azul y las cortinas azules. En un primer momento, tanto azul me mareó pero era una habitación muy bonita. Llevé las maletas a la habitación. Cogí un pijama y me acosté.
En menos de un minuto ya estaba profundamente dormida.

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2 Responses to Capítulo 5

  1. Qué rápido la prota ya ha llegado a New York!! Debe de ser precioso *.*
    Ya llevo 5 capis y la historia mracha muy bn me está enganchando!

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  2. Hola! El libro me está gustando mucho! Me voy por el capítulo 5 y el libro está genial. Admiro que la chica vaya a Manhatan solo para ver a la persona que quiere. Saludos.
    Elena.

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