Capítulo 15

Me desperté cansada de todo. Más que de todo, de lo complicado que era todo. Como era sábado, decidí ir a tomar un helado de la marca Häagen Dazs. Sí, ese era el helado que tomé llorando por Diego. Pero que lo hubiera tomado en un momento triste no quitaba que siguiera siendo mi helado favorito. Ya había visto algún lugar en Manhattan donde los vendían y acudí allí. Me compré mi favorito, el de doble chocolate. Era una auténtica bomba. En mi vida había comido algo con más chocolate.
Vi una pequeña heladería en la que tenían los helados en tarrinas pequeñas para comer en el momento y me compré una. Mientras degustaba mi helado paseaba sin prisa. Miraba los escaparates de las tiendas buscando algo que comprarme y tener un ``recuerdo´´ de Manhattan. Aunque todavía faltaban alrededor de tres semanas, el tiempo pasa volando. No necesitaba ningún recuerdo ya que sabía que ese viaje no se me borraría jamás de mi memoria. Eliminé cualquier pensamiento negativo de mi mente. No quería agobiarme.
En el escaparate de una tienda vi una camiseta que me llamó la atención.
Era de manga hasta el codo, color negro, con una imagen de Manhattan y ponía: ``Yes, I visited Manhattan and I think this is the best place of the world´´. Entré, busqué mi talla y la compré. Muy satisfecha de mi misma seguí paseando. Me encantaba Manhattan. Era un lugar fantástico. Podría haberme pasado el día caminando por las calle de esa ciudad.
Decidí entrar en una cafetería a tomar una Coca-cola ya que llevaba media mañana caminando sin parar. Me senté en una mesa pequeña situada en un rincón del local. Al poco de sentarme vino una camarera a preguntarme que deseaba. Anotó mi pedido y al cabo de unos minutos lo trajo a mi mesa. La puerta se abrió y sonó una campanita. Levanté la mirada sorprendida ya que no había reparado en la campanita. El efecto sanador y antidepresivo del helado se pasó al instante al verlos aparecer por la puerta. Diego y Alana. Se sentaron en una mesa cercana a la entrada y no repararon en mí. Quería salir corriendo pero me verían. Lo mejor era rezar para que no me vieran y en cuanto se marcharan salir corriendo. Los observé en silencio. Estaban muy cerca el uno del otro y no paraban de besarse y demás cosas por el estilo. Era bastante asqueroso. Me puse una coraza para que no me afectara. Aún seguía sintiendo rencor hacia Diego e intenté que mi rencor superase al amor que sentía por él. No dejaron de besarse en ningún momento, ni siquiera cuando la camarera fue a anotarles su pedido. Deseé que no permaneciesen allí demasiado tiempo para poder marcharme en seguida. Por el momento seguía pasando desapercibida a los ojos de Diego. La historia de mi vida. Solo que esta vez no me importaba demasiado. ¡Dios! ¿Cuánto tiempo les llevaba tomarse un café o lo que fuera? ¿Todo el día? Mi móvil comenzó a sonar(como no en el mejor momento) Sonaba Love the way you lie a todo volumen. Busqué la Blackberry en el bolso pero no la daba encontrado. Para cuando la encontré y apagué sin fijarme en quien llamaba Diego y Alana me estaban mirando. Hice como si no los viera e intenté poner en silencio total el móvil. Recé para que Diego no se acercara pero no tuve esa suerte.
-Hola-me miraba cabizbajo como si estuviera haciendo algo mal.
-Hola, Diego-no le dije nada más. Quería ver que tenía que decirme.
-¿Has pensado en lo del otro día?-noté que le costaba expresar lo que realmente sentía.
-Sí, lo he hecho-vi que su novia nos miraba. No le presté atención.
-¿Y qué piensas?
-¿Respecto a…?-dejé la frase en el aire. No entendía a que se refería.
-A mí-suspiró.
-Diego… Yo… No lo sé…-seguía confusa.
-Cuando lo sepas avísame ¿vale?-su tono de voz era arisco. Dio media vuelta pero lo detuve.
-Espera-se detuvo y se giró a mirarme-¿puedes quedarte a hablar?-miré de reojo a su novia y Diego se percató.
Asintió con la cabeza y me indicó con un gesto que esperara un momento. Se acercó a Alana y le dijo algo. Ella pareció querer protestar pero él le dijo algo que hizo que se levantara y se marchase. Me dio algo de valor el que no la besara.
Vino y se sentó en la silla de enfrente a la mía. Suspiró y empezó a hablar.

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One Response to Capítulo 15

  1. Ahora veremos qué quieres. Mi hipótesis es que va a intentar arreglar las cosas con ellas y Alana se ha molestado por eso. ¡Ya veremos!

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